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>> Criadero de caballos Aculeo®, emblema de la crianza del caballo chileno


--La trascendencia del Criadero Aculeo® en su rol de selector y conformador del Caballo Chileno.

Por Guillermo Rojas Fioratti
A partir de este reportaje buscamos redescubrir la historia de los primeros grandes criaderos de Caballos Chilenos que han hecho un aporte inconmensurable al desarrollo de nuestra raza caballar.
Es una historia ya escrita y conocida por muchos, pero que no está de más repasar hoy día para que las nuevas generaciones de criadores sopesen en su real magnitud tan titánica labor.

Es esta la principal fundamentación a nuestro interés por iniciar esta interesante reedición. Más allá de divagaciones o elucubraciones históricas sólo tenemos la convicción que iniciar esta serie de reportajes sin hablar del Criadero Aculeo® sería -a no dudarlo- un grave error.

Sólo por ubicarnos en la imaginaria línea del tiempo hay que situarse a finales del siglo XIX. En todo caso, estamos claros que la selección de productos se remonta a años anteriores.
En 1861 la sociedad integrada por don José Letelier Sierra, Wenceslao Letelier Sierra y don Valeriano Pinochet adquieren a don Patricio de Borja Larraín Ganderillas "la parte de Aculeo® que propiamente lleva este nombre, que corresponde principal y geográficamente, al lago de este nombre y sus contornos" (Anuario 1966). Según los apuntes de un manuscrito de don Miguel Letelier Espínola "el nombre de Aculeo® deriva de los vocablos indígenas aculeu y leuvu que significan 'hasta donde llega el río', descripción exacta y precisa de los orígenes del principal afluente natural del río Angostura.
Antes de hablar de los productos que ayudaron a formar los productos aculeguanos bien vale destacar una marca que con los años ayudó a identificar los productos nacidos en este criadero.
Una letra A cruzada por encima por una letra V marcada a fuego sobre las ancas de sus productos fueron el sello que los hizo conocidos en todos los rincones del país.
Existen dos versiones que ayudan a descifrar tal distintivo. Una, dice -inequívocamente- que la A era de Aculeo® y la letra V de Vinculo. Dos fundos que constituían la Hacienda (Aculeo®) más famosa del país. Y, la otra, comparte el significado de la primera letra pero respecto a la V señala que proviene de Vichiculén, cercano a Llay-Llay de donde provinieron algunos productos que los hermanos José y Wenceslao Latelier trajeron a Aculeo® para aumentar la masa caballar.

Bases formadores del Criadero Aculeo®
En Aculeo® y por selección de la familia Larraín Ganderillas existían desde años manadas para diversos fines. Según sostiene Francisco Antonio Encina, esta familia "tenía desde antiguo (antes de 1861) una crianza caballar que servía para la provisión de los animales de servicio y yeguas para las faenas de trilla. Las piaras de yeguas trilladoras de Aculeo® gozaron de reputación entre los años 1860 y 1870" (Anuario 1954).
Los Letelier que eran grandes aficionados a los deportes de campo y, en especial, a los ecuestres, vieron en las manadas aculeguanas un interés que se fundamentaba en un cierto entroncamiento a la rama quilamutana, descrita por Encina como antigua familia mejoradora del caballo chileno pero que se destruyó con el mestizaje, es decir, con la incorporación de otras sangres de caballos.
Don Miguel Letelier Espínola sobre su familia sostiene "en sus Haciendas de Vichiculén, Santa Teresa, Las Mazas y de Llay-Llay tenían numerosos y excelentes caballos, diestros arregladores y excelentes peones trilladores y corraleros y vaqueros de cordillera. Ellos dedicaron atención al mejoramiento caballar desde su llegada a Aculeo®" (Anuario 1966).
Los hermanos Letelier llevaron las mejores corrientes de sangres de la época a Aculeo® para aumentar sus manadas. Miguel Letelier sostiene "los primeros ejemplares caballares de familias extrañas que trajeron (no aculeguanas) fueron 13 yeguas cuevanas, de la casta famosa de don Pedro Cuevas, del Parral de las Cuevas, en Doñihue. Fueron adquiridas en el remate o venta de los bienes de la sucesión de don Pedro Cuevas, fallecido en marzo de 1861" (Anuario 1966).
En sus interesantes apuntes don Miguel Letelier sostiene que Casimiro Bello y Diego Tamayo fueron los empleados que se dirigieron a Parral de las Cuevas a buscar dicho plantel, siendo Casimiro Bello quien le detalló las circunstancias de ese viaje en la primavera de 1862 y, en lo medular, le indicó que "las 13 eran tordillas, ya blancas, por ser de alguna edad".
En un artículo publicado en el Anuario de 1954 se agrega que "los propios empleados que fueron a Doñihue a traer estos animales, me referían, hace ya largos años, la existencia y distinción de estos animales. Hija de una de esta yeguas cuevanas y del potro Botín-hijo del potro Cordero, segundo reproductor llegado a Aculeo® alrededor de 1870- es la yegua Mezcla N1⁄4 392 que vivió hasta los primeros años del presente siglo, madre de los potros Bureo y Cristal, este último bien conocido por su excelente reproducción, de hijas muy estimadas y del potro Quebrado que todos nuestros aficionados actuales conocen y aprecian".
Sobre la influencia de las yeguas cuevanas en las manadas aculeguanas Miguel Letelier apunta "aún cuando el número de yeguas madres de origen cuevano fue reducido, su acción sobre la casta aculeguana ha sido preponderante. Provenientes esas madres, de una selección de varias generaciones, bajo la dirección experta y aun, diríamos, genial, de don Pedro Cuevas, la persistencia hereditaria de sus cualidades ha sido notoria y su descendencia ha actuado totalmente en el criadero por más de 60 años, pues muy pocos de sus descendientes formaron parte de las ventas anuales del criadero. Por otra parte, las yeguas recibidas de don Patricio Larraín, en 1861, muy numerosas, pues constituían ellas solas una manada trilladora abundante, aunque de calidad inferior y por mucho, a nuestro juicio, a las yeguas cuevanas, influyeron grandemente en los orígenes del criadero" (Anuario 1966).

El famoso potro Codicia
¨El potro Cordero debió haber nacido hacia 1868, pues vino a Aculeo® de 4 a 5 años, por el año 1873¨, detalla don Miguel Letelier (Anuario 1966). 
¨Cordero¨, hijo de ¨Naranjo¨, es recordado como un potro bayo aleonado, ligeramente más bajo que ¨Naranjo¨ y más armonioso de formas y de mayor energía. ¨Cordero¨ murió en Aculeo® antes de 1885. 
Las descripciones tipológicas antes señaladas de ¨Naranjo¨ y ¨Cordero¨ se desprenden de los apuntes de don Miguel Letelier, donde señala ¨tuve ocasión de conversar con quien los domó y arregló en Vichiculén, Ño José Izurieta, quien, ya más de septuagenario, fue nuestro empleado y mayordomo...los recuerdos de Ño Izurieta eran claros y precisos¨, apunta. 
A estos dos reproductores Francisco Antonio Encina en su Estudio ¨Las diversas familias que han concurrido a la formación del caballo chileno moderno¨ agrega ¨el señor Letelier trajo en 1867 de Vichiculén...tres potros: el Nípsero, padre de Níspero II; el Naranjo, antepasado de Codicia; y el Cordero I¨ (Anuario 1954). 
Además, agrega ¨según afirmación de Arturo Cerda, existió, también, un potro oscuro, El Rabicano, de origen cuevano, pero su existencia ha quedado sólo en el recuerdo de este antiguo empleado de Aculeo®. Hacia 1883 adquirió (don José Letelier) el Painino, potro negro, alto y delgado, de Paine, casi seguramente entroncado con la antigua familia cuevana de pelo oscuro... fuera de estas adquisiciones, no hay memoria entre los sobrevivientes de la época que haya entrado sangre extraña a Aculeo®, y la uniformidad del tipo comprueba la exactitud del hecho¨ (Anuario 1954).
Sobre el potro ¨Painino¨, don Miguel Letelier señala ¨antes de 1891 actuó en Aculeo® también, el potro ¨Painino¨, que mi padre tenía en gran estimación; provenía, como su nombre lo indica, de la crianza de caballos de don Rafael Martínez, de Paine, gran conocedor y aficionado, muy amigo de don Pedro Cuevas, sin duda por afinidad de sus aficiones equinas...¨Painino¨ era de pelaje negro, de gran alzada (1,48 mts.), longilíneo, distinguido, de crines pocos abundantes. Lo vi, siendo yo niño, y recuerdo su silueta; estaba dañado de una mano, zafado o quebrado, por lo cual no se ensillaba¨ (Anuario 1966). 

Descendencia de los primeros reproductore
¨Naranjo¨ dejó como hijo a ¨Naranjo II¨ - según los apuntes de don Miguel Letelier - ¨y que vivió hasta 1895, más o menos, y también a ¨Magnolia¨, que mi padre obsequió a mi tío Belisario Espínola por el año 1884 y que tuvo una notable descendencia en la zona de Los Andes y en todo el país. Se ha corrido y asegurado que ¨Magnolia¨ era hija de ¨Codicia¨, pero su morfología y descendencia me permiten inducir que esto es un error, y cabe asegurar que su progenitor fue ¨Naranjo¨.
Francisco Antonio Encina sostiene que ¨Magnolia¨ era hija de ¨Codicia¨ en la ¨Pluma¨ (yegua aculeguana). 
A juicio de don Miguel, ¨Cordero¨ es el más notable de los potros de aquel tiempo. Hijos suyos fueron el ¨Codicia¨, cabeza de familia numerosa y muy valiosa. Sin embargo, Encina sostiene que era hijo del potro ¨Naranjo¨.
 Miguel Leteleier describe a ¨Codicia¨ como ¨reproductor notable, bayo león, bajo, grueso, crines abundantes, paleta defectuosa, fortísimo en su tren posterior; nudos buenos, sin ser notables. Fue un potro de una energía extraordinaria. Debió nacer hacia 1878 a 1880. Lo domó Domingo Rojas y lo arregló Eusebio Quintero, el famoso arreglador apodado ¨El Ñato Eusebio¨, a quien conocí después de los días de mi padre y que lo sobrevivió varios años. A él le oí contar las bondades del ¨Codicia¨. A pesar de que era un tanto duro de rienda, cuando se calentaba y corría largo rato tenía un tino y fuerzas no superados para correr en vaca y de gran desenvoltura; era el potro mimado de la localidad, y su valor fue conocido fuera de Aculeo®. Pocos meses después de muerto mi padre (1891), ¨Codicia¨ fue comprado por Liborio Larraín y llevado a la zona de Quillota. Su nuevo dueño era un gran aficionado, él mismo corredor en vacas y tuvo a ¨Codicia¨ en la estimación que justamente se merecía. La venta de ¨Codicia¨ fue, sin duda, un grave error¨, confiesa Letelier (Anuario 1966). 
Sobre la reproducción de ¨Codicia¨ en Aculeo® Encina comenta ¨se reprodujo libremente donde no fue muy estimado, hasta 1890, fecha en la cual el señor Letelier lo eliminó  del criadero por su pequeña alzada y su insignificancia. De Acuelo, pasó ¨Codicia¨ a Rantén, propiedad de José Liborio Larraín, donde quedó hasta su muerte en 1903¨ (Anuario 1954).

El potro Guante. Aunque no se reprodujo en Aculeo® su hijo Guante II con Mezcla dio a Cristal, afamado reproductor de Aculeo®.Sin embargo, antes de ser vendido ¨Codicia¨ dejó en Aculeo® numerosas hijas tales como ¨Bandurria¨, de quienes descienden productos tales como ¨Alfil II¨ y ¨Cristial II¨; ¨Zanahoria", que dio a ¨Alicanto¨ y ¨Vínculo¨ y la yegua número 345, que dio a ¨Corso¨; y la número 342, que dio a ¨Muselina¨, todos afamados reproductores de antaño.
¨Codicia¨ también dio a ¨Bronce¨ en madre aculeguana, padrillo que está inscrito con el número 1 en los Registros Genealógicos de la SNA. ¨Bronce¨ es descrito por Francisco A. Encina como un ¨potro bayo aleonado, de 1,47 mts. de alzada por 1,82 de cincha, dos pies blancos y estrella en la frente, nacido hacia 1881 y muerto en el criadero de su nombre en 1912... tenía la marca de Aculeo®¨ (Anuario 1954).

Esa linda costumbre de trillar a yegua
Miguel Letelier atribuye una especial importancia a las trillas a yeguas que desde tiempos coloniales se realizaban en los campos de nuestro país. 
Sobre ellas señala ¨influyeron adecuadamente a fortalecer la musculatura de las numerosas yeguas madres, todas chúcaras, con que contaban los criaderos. Las cosechas de trigo se verificaban, aún en los años de 1890, principalmente trillando con yeguas, que se hacían correr dentro de un círculo de 50 a 60 metros de diámetro, cerrado exteriormente con cables o lazos de cuero prendidos sobre estacas. En grupo de no menos de 100 yeguas, entraban en el círculo; ganosas y acostumbradas a este trabajo, corrían velozmente y los arreadores debían correr en fuertes caballos para ordenar el trabajo. Las trillas eran verdaderas fiestas campestres; acudían aficionados de todo el vecindario, llevando excelentes cabalgaduras que competían en presentación y destreza. En medio de la parva, formada al centro del círculo, con el trigo proveniente de muchas cuadras y que los peones extendían hacia el exterior después de cada carrera, que duraba de quince a veinte minutos, alguno de buen humor había escondido una damajuana de chacolí; cuando se descubría, lo anunciaba a gritos y la faena se detenía por algún rato, hasta vaciar la damajuana con gran regocijo de la peonada¨.
Sobre estas fiestas en la Hacienda Aculeo® cuenta que ¨la última trilla a yeguas en Aculeo®, tuvo lugar en el potrero de San Miguel, en el Vínculo, en el verano de 1896¨. 

El drama del mestizaje del caballo chileno (1890-1905)
Según se señala en un artículo publicado en el Anuario de 1954 ¨entre 1890 y 1905 ocurrió una dura crisis y desgano en la crianza del caballo chileno. La afición al deporte de la topeadura, el interés por las razas exóticas traídas al país, con objetivos de carreras, o de caballos de tiro liviano y pesado, la errónea idea que con el mestizaje podría fácilmente obtenerse, en muy poco tiempo el tipo de caballo que exigía la moda o las inmediatas necesidades, hizo que una avalancha de mestización invadiera casi todas las crianzas. Pocas se salvaron de mal tan irreparable, Aculeo® entre esas pocas. Fue tan hondo el mal, que a la Exposición de la Quinta Normal de 1909, únicamente concurrió un solo animal, el potro Huiche de don Diego Vial Guzmán¨. 
Sobre esta época de oscurantismo para nuestra raza caballar Miguel Letelier señala en sus citados apuntes ¨era una época de franco decaimiento de la raza equina criolla; la moda del deporte de la topeadura, desaparecida después, había llegado a su apogeo. Se requerían para esto, caballos de alzada y de gran peso, los huasos se sentían orgullosos cabalgando caballos de 1,60 mts. o más. El auge y entusiasmo por los mestizajes de pecherón, de Cleveland, en fin, los más dispares, eran efectuados con dedicación y entusiasmo por nuestros criadores. No se liberó Aculeo® de esa abominable tendencia; fallecido mi padre, en marzo de 1891, la Hacienda fue administrada desde esa fecha, hasta 1898, por mi tío Marcial Espínola, gran aficionado también a los deportes campesinos, pero sin ningún criterio ni conocimientos zootécnicos. Bajo su administración, en 1894, fue introducido a Aculeo® un mestizo, media sangre de raza de tipo pesado inglés. Actuó hasta 1899, año en que fue eliminado. Pero en esos años actuaron principalmente los reproductores chilenos puros que había dejado mi padre¨ (Anuario 1966).

La Refundación del Criadero Aculeo®
En sus apuntes don Miguel Letelier señala ¨en 1899, mi hermano José inició la reorganización del criadero; separó y vendió en la feria todas las yeguas madres hijas del potro mestizo, seleccionó con escrupulosa minuciosidad las yeguas antiguas, puras y fueron las únicas que quedaron en el criadero, individualizadas por un número a fuego en el anca. Así quedó un número de 127 yeguas madres de primera clase, de las que conviene recordar... la ¨Copa¨ (o Mezcla), orígen de las castas más afamadas en el futuro, madre de ¨Cristal¨¨, de ¨Bureo¨ y de ¨Angamos II¨... Además de los reproductores antiguos, actuó en esos años ¨Diucón¨, tordillo muy hermoso, pero que eliminamos después por ser díscolo y de bellaco temperamento¨ (Anuario 1966).

El Criadero Aculeo® a comienzos del siglo XX
Alrededor del 1900 existía en Aculeo® un numeroso plantel de yeguas trilladoras. A ellas - según se indica en el artículo de 1954 - se sumaban ¨los potros Naranjo II (hijo de Codicia), Botín y Painino, éste último de pelaje oscuro, longilíneo, de 1,47 mts. de alzada...¨.
Además se agrega, ¨siendo innecesaria la mantención de las tropas de yeguas trilladoras y con el propósito de seleccionar la calidad de las madres, en los primeros años de este siglo (XX) se hizo una minuciosa revisión y selección de las yeguas existentes allí y se redujo su número a la tercera parte; así un centenar de ellas se conservó en el Criadero, se les marcó a fuego con número individual y, poco tiempo después, ingresaron a los Registros de la Sociedad Nacional de Agricultura¨.
Francisco Antonio Encina sostiene - respecto a los primeros años del criadero Aculeo® en el siglo XX - lo siguiente ¨cuando en 1903 los hijos del señor Letelier iniciaron la reconstitución de la familia aculeguana con la adquisición de Angamos I, no sólo no quedaba ningún padrillo que aprovechar, sino que la selección de los puros de entre la masa ya mezclada fue tarea larga y difícil. Hubo que utilizar las yeguas viejas anteriores a la introducción de padrillos mestizos, y uno que otro ejemplar posterior cuya pureza de sangre parecía insospechable. Así y todo, hubieron que incurrir en errores que se han ido eliminando a medida que se han manifestado¨.
Después de estas eliminaciones, la antigua familia aculeguana quedó representada por 18 hijas de Níspero; por 3 del Painino; por 13 del Botín; por 7 del Diucón... y por 6 hijas del Codicia, en total 50 yeguas madres que ingresaron a los registros en 1910... entre las hijas del Codicia tienen especial importancia, pues una de ellas, Bandurria I, Nº 613, es madre de Alfil II y de Cristal 2; Zanahoria Nº 365, lo es de Alicanto y Vínculo...¨.
Retomando los apuntes de don Miguel Letelier, se señala ¨era necesario buscar sangres nuevas, renovar la ya muy cruzada en consanguinidad. Se propuso mi hermano José  y encontró un potro de su agrado, de gran pureza de sangre, y de formas del todo satisfactorias. Revisó, para esto, cuanto había en el valle central, sin reparar en sacrificios. Por fin encontró en Graneros, en el fundo de don Alberto Correa, el potro Angamos I, cuya genealogía está minuciosamente anotada en mi cuaderno de registro¨ (Anuario 1966).

El potro Angamos en el Criadero Aculeo®
Don Miguel Letelier señala de este potro ¨de origen pichideguano, era de pelaje colorado, cariblanco, una pata y una mano blancas, medía no más de 1,41 mts.; nudos, tendones y aplomos, perfectos. Muy fuerte del cuarto trasero, visto de costado, ligeramente angosto mirado de la parte posterior; sin embargo, sus costillas eran largas, descendidas y de buen arqueo; muy buena paleta y de gran distinción. Pero su nota más saliente era su prepotencia hereditaria. Era ya muy viejo cuando llegó a Aculeo®; actuó allí desde 1902 a 1906. Murió en junio de ese año¨.
Sobre el origen de Angamos don Francisco Antonio Encina señala ¨Angamos nació hacia 1878 en Trebulco, Talagante, Hacienda de don Joaquín Rodríguez Rozas y murió en Aculeo® en Enero de 1908 de muerte natural a la edad de 30 años. Era hijo de Alfil I (primero) y de China II. Alfil I era hijo del Chino y de Baya Larga hija del Burro, de don Toribio Larraín y de yegua de Trebulco. El Chino descendía del Chino Viejo, hijo de El Quebrado, de don Pedro de las Cuevas, y de yegua de Trebulco; y de China I, una de las yeguas compradas a don Pedro de las Cuevas. . La viuda del señor Rodríguez obsequió el potro a su cuñado don Máximo y de su poder pasó a la Hacienda El Durazno de propiedad de Javier Arlegui. De allí lo recogió don Alberto Correa Valenzuela en la cual fue comprado por Aculeo® donde quedó hasta su muerte¨ (Anuario 1950).
Además, Encina agrega ¨los antecedentes conocidos de la ascendencia de Angamos remontan hasta el Quebrado, potro comprado nuevo con algunas yeguas y potrillos en la liquidación del criadero de don Pedro de las Cuevas, por don Manuel Lastra y don Nicolás González y Alvarez, hacendados y carrereros de Talagante. Se ignoran las padres de este reproductor, pero la circunstancia de conocerse un solo cabeza de familia de reputación extendida por todo el centro del país, el Caldeado o la estirpe cuevana de carrera, induce a presumir que el Quebrado fue hijo de este célebre reproductor que hacia 18858 estaba aún en actividad. El color mismo de Angamos... calza con el Caldeado que vivió hasta 1891, revela desemejanzas de alzada, de forma de cráneo y de musculatura, cuartillas y lomo bastante fuertes, pero que se explicarían perfectamente si Angamos derivara, como es posible, de antepasados quilamutanos por el lado materno¨ (Anuario 1950)
En el anuario de 1954 se agrega ¨Angamos I demostró una prepotencia hereditaria no superada. Toda su descendencia era, aunque en general de poca alzada, correctísima de formas y de excepcionales bondades... actuó durante tres años en Aculeo® pero suficiente para engendrar hijas de calidad de Muselina, Anchoa, Lúcuma (abuela de Madrigal) y muchas más que conservó Aculeo® y potros tales como Alfil II, Alicanto, Corso y varios otros que se repartieron por todo el país¨ (Anuario 1954).
Innegable es que la llegada de Angamos marca la era de apogeo del Criadero Aculeo®.
Sobre ello, don Miguel Letelier destaca ¨Angamos desde que llegó a Aculeo®, engendró un crecido numero de potros, que han sido la base de resurrección de la raza. ¨Alicanto¨, ¨Arrabal¨, ¨Eclipse¨, ¨Cristal II¨ y sobre todo ¨Alfil II¨, el gran padre del Criadero Aculeo®. No menos distinguidas fueron sus hijas ¨Muselina¨, ¨Lúcuma¨, ¨Anchoa¨, Anguila¨, ¨Cabritilla¨, ¨Primavera¨ y tantas otras. Todas las hijas de Angamos eran notables por su docilidad, su belleza, su gran velocidad y su energía como corraleras¨ (Anuario 1966).

Quebrado, legendario reproductor nacido en Aculeo® en 1919
Antes de la llegada de Angamos ya había nacido y actuaba en Aculeo® el potro Cristal I, hijo de Guante en la Copa o Mezcla, gran reproductor que dio con la yegua Francia al legendario Quebrado nacido en Aculeo® en octubre de 1919, potro que se reprodujo con grandes resultados y que tuvo connotados hijos como Guaraní, Comunista, Refuerzo, Prestigio, Picurrio, Guaraní, entre otros.
Don Miguel en sus inéditos apuntes señala ¨en ese entonces continuábamos en escoger yeguas y potros de pura y acreditada sangre, en cualquier parte que se encontraran. En 1906, poco después del terremoto de agosto, se liquida el criadero de El Principal de don Vicente Huidobro, famoso desde época remota, por la belleza y calidad de sus animales y su selección. Ayudados por nuestro amigo Gustavo Valdés Fontecilla, gran aficionado, nos traslados, José y yo, al Principal y, secretamente, con el antiguo capataz del fundo, revisamos la yeguada, especialmente aquellas más estimadas por don Vicente, y obtuvimos que ene el próximo remate formarán lotes de estas yeguas elegidas, las que rematamos nosotros en número de 20, de las cuales, 11 tordillas, 14 mulatas y 4 alazanas. Ingresaron al Criadero Aculeo® en 1906 y su ulterior reproducción fue muy distinguida¨.
Y continúa ¨en 1912, con los grandes aficionados y queridos amigos míos, don Ernesto Lavín y don Tobías Labbé, compramos a don Miguel Campino, de San Miguel de Paine, las yeguas chilenas que les quedaban de una antigua selección. Llevadas a Aculeo®, en el corral de las caballerizas de Pintúe, procedimos a repartirnos el lote; cada uno elegía y se repartía la operación hasta terminar. En este lote de yeguas ingresaron a Aculeo®, madres notables: ¨Larga¨, madre de ¨Víbora¨ y de un potro excelente que actuó en Choapa y varias otras, cuyo nombre no recuerdo. En general esas yeguas paininas eran de gran alzada, algunas medían hasta 1,52 mts.; todas de gran temperamento. En 1915 trajimos a Aculeo® el potro Tagua, de la rama ¨roblina¨ de San Vicente de Tagua-Tagua. Era un caballo mediano, sin gran esbeltez, muy dócil y fuerte. No dejó mucha descendencia¨ (Anuario 1966).
Sobre Alfil II, calificado por don Manuel Letelier como el gran padre del criadero, señala ¨era hijo de Angamos I y Bandurria (por Codicia). Alfil II engendró a yegua aculeguana antigua Nº 114 (Nº 113 según Encina) a Azahar. Además dio a Curanto en la Resotana, el que a su vez dio a Oso en la Garizera (principalina),  champion en 1911

Y sobre Azahar
Don Miguel lo recuerda en sus apuntes como un potro hermosísimo, campeón varias veces en la exposición y muy bueno. Aunque deja en claro que actuó pocos años en Aculeo®, porque siendo aun muy joven su padre (Alfil II) lo vendió. Azahar estuvo varios años fuera de Aculeo® pero regresó a Aculeo® cuando falleció prematuramente su padre, Alfil II, donde alcanzó a reproducirse durante dos años.
Según confiesa don Miguel, ¨Azahar¨ engendró con¨ Baratija¨ a ¨Madrigal¨, ¨el potro más hermoso y mejor reproductor que ha tenido Aculeo®. Nació en 1929.Mi hermano José, fallecido en 1933, no lo alcanzó a ver actuar, lo estimaba grandemente desde potrillo. Baratija descendía de Gacho (cardinalino) y Lúcuma por Angamos¨ (Anuario 1966).
Sobre el Azahar, don Miguel Letelier recuerda en ese tiempo en que Azahar volvió a Aculeo® ¨dirigidos por mi amigo Francisco Encina y con la interpretación artística de mi primo don Federico Casas Basterrica, ayudados en todo instante por Custodio Bustamante, se hizo una escultura del Standar del caballo chileno, que sin duda todos los aficionados conocen, pues se ha reproducido en bronce y en yeso, muchísimas veces. Esa escultura es una reproducción precisa de 1/4, del potro Azahar, que tan hermoso era. Si su cuerpo esta proporcionalmente exagerado y marcada con demasiado acento alguna conformación especial (paleta, anchura de pecho), se debió a que, de acuerdo con Francisco Encina, quisimos con ello, recalcar objetivos que los criaderos deben permanentemente buscar¨ (Anuario 1966).
¨Todos los fines de semana, días en que Federico Casas podía ausentarse de Santiago, durante varios meses, en su taller de escultura improvisado, nos reuníamos las personas antes nombradas. Don Francisco Encina opinaba y dirigía. Era un trabajo proligísimo en que el escultor y los expertos en caballos chilenos, con la eficaz y paciente colaboración de Custodio Bustamante y la extrema docilidad del modelo, el ¨Azahar¨, después de mil medidas, determinación de inclinaciones, cálculos de reducción, etc., se obtuvo el Estándar de la raza, tan divulgado hasta ahora.

Otras corrientes de sangre introducidas en Aculeo®
En el Anuario de 1954 se señala ¨sólo otras dos corrientes de sangre ha entrado a Aculeo® la Cardonalina, por algunas cruzas con el potro Gacho, criado por don Ambrosio Huidobro, y la sangre de Durazno, criado por don Francisco Antonio Encina, y aunque su poca distinción lo hacía poco deseable, su gran rusticidad y antecedentes de bondad de sus antepasados, lo hacía deseable¨.
De la combinación de esas corrientes de sangre y madres del criadero han salido innumerables productos que han diseminado en cada rincón del país el espíritu criador de la casta de Aculeo®  y de la familia Letelier.





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